Un evento relevante de ese año fue la aprobación definitiva del proyecto del Embalse de Yesa, que había sido modificado en 1932 por el ingeniero René Petit D'Ory. Este ajuste se realizó debido a nuevos estudios geológicos y del régimen del río Aragón, con el objetivo de mejorar la estabilidad de la presa y optimizar su aprovechamiento hidroeléctrico.