El Castillo de Javier, lugar natal de San Francisco Javier, patrono de Navarra, cofundador de los Jesuitas y misionero en las Indias Orientales, es una impresionante mole de piedra íntimamente ligada a la belicosa historia de Navarra, como a la Compañía que en el siglo XVI fundó San Ignacio de Loyola. Aunque nada se conserva de su factura original, el interior del castillo es una pequeña joya artística, con salas dedicadas al recuerdo del santo patrono, un impresionante Cristo sonriente, una cripta con unos frescos que representan el ritual de "La Danza de la Muerte", del siglo XIV, y la desafiante torre del homenaje.