Un evento relevante de ese año fue el deslizamiento de la ladera derecha en la zona del embalse de Yesa. Durante las excavaciones para construir el estribo derecho de la presa, la ladera sufrió un movimiento significativo, lo que llevó a la rescisión del contrato con la empresa constructora en 1933. Este problema geológico marcó el inicio de una serie de deslizamientos que afectarían la estabilidad del embalse en las décadas siguientes.