Un evento relevante de ese año fue la paralización de las obras del Embalse de Yesa debido a dificultades económicas y técnicas. Aunque el proyecto había sido aprobado en 1934, los problemas geológicos en la zona y la inestabilidad política retrasaron su avance.
Además, la ladera sobre la que se asienta el estribo derecho del embalse ya había mostrado signos de inestabilidad en 1930, lo que generó preocupación sobre la viabilidad del proyecto.